"Conocí mujeres que querrían desposarse con un poema y entregarse a una novela..."
La historia, real o ficticia, está repleta de memorias de romances imposibles, de
amores desgarrados, del irresistible embeleso de sentirse amado y de la incuestionable desdicha por no ser correspondido.
Soy de la opinión de que para describir el amor hay que haberlo vivido, y de que para pormenorizarlo hay que sufrirlo en su justa medida, pero además, ser lo suficientemente emotivo como para no caer en lo trivial y lo necesariamente flemático para poder asimilarlo.
Con "Bright Star", la neozelandesa Jane Campion vuelve a las andadas de la sencilla complejidad del amor, como ya rubricara magistralmente con "El piano", temática para la que parece estar sobradamente preparada, y nos transporta a la Inglaterra del siglo XIX de la mano de uno de los poetas británicos más interesantes del romanticismo, en una cinta en la que logra polarizar, una vez más, cada uno de nuestros sentidos.
ARGUMENTO.
Año 1818, Londres. El joven escritor John Keats (Ben Whishaw), de 23 años, no es lo suficientemente entendido en los círculos literarios de la época, por lo que su obra no goza del éxito y reconocimiento merecidos. Sumido en una constante melancolía, lo que se refleja en su lírica, encuentra pocos momentos para la distracción y el esparcimiento, pues se encuentra entregado a su oficio y al cuidado de su hermano Tom, enfermo de tuberculosis.
Conocer a su vecina, la joven Fanny Brawne (Abbie Cornish), y enamorarse de ella provocará la eclosión de toda su capacidad creativa pero, al mismo tiempo, le hará ser consciente de las escasas posibilidades con las que cuenta para hacerle su esposa, como consecuencia de su escaso patrimonio.
La obstinación de ambos por reconocer la realidad les envolverá en un tierno y conmovedor romance, no sin el obstáculo de la incomprensión y la traba por la frágil salud del poeta, lo que construye a su alrededor barreras infranqueables.
OPINIÓN PERSONAL.
Es innegable que nuestra existencia es un colmado de conquistas sociales, tecnológicas o culturales pero una oquedad en nuestros más puros instintos. Vivir apresuradamente se ha convertido en nuestra más ansiada meta y no hacerlo supone que dejemos de sentirnos plenos y realizados, aun a riesgo de sacrificar los sentimientos o dejar de paladear pequeños placeres, algo para lo que no mostramos ningún reparo en borrar de nuestras citas de la agenda del día. Todo se nos da hecho, mecanizado, y ya apenas divisamos otros horizontes que no sean la materialidad de las cosas o lo explicable.
"Bright Star" pretende el regreso a la sensibiilidad más pura, al trasnochado ejercicio de los sentimientos: la necesidad de amar y ser amado, en cómo ese primer amor duele, se sufre, nos curte y resulta determinante para hacernos madurar, y que, a pesar de que la experiencia no sea del todo positiva, debe vivirse en toda su magnitud.
La figura del escritor John Keats y la relación con su vecina, la joven Fanny Brawne, sirve de caldo de cultivo para delinear los sutiles, pero profundos, anhelos amorosos, exigiendo dos horas de nuestro tiempo para ser trasladados a la experiencia olvidada del utópico mundo de los amantes primerizos e inexpertos.
A partes iguales, la cinta se reparte entre el lirismo de su bella narrativa y una factura estética impresionante. Los primeros planos exteriores o la iluminación interior, ya sea natural o al amparo de una vela, regalan impactos visuales hipnotizantes y su fotografía, exquisita, utiliza la depurada técnica del desenfoque selectivo en algunos momentos para captar la belleza paisajística en toda su riqueza.
Se agradece también, y mucho, la sensorialidad de muchas de sus escenas, en las que se nos permite gozar de un reconfortante viento que entra desde la ventana o del cosquilleo de unas mariposas que revolotean a nuestro alrededor.La ambientación y el vestuario están perfectamente logrados, milimétricamente definidos, en cada detalle, lo que da cuenta del tacto y primoroso cuidado por los elementos. La música, aún acompañando delicadamente, y de forma precisa, cada instante adolece de una dimensión acorde a la propuesta, aunque obviamente no supone un descuido en el conjunto final.
En el apartado de interpretaciones destaca la presencia de la bellísima Abbie Cornish
("Un buen año", "Elizabeth: la edad de oro"...), en el reto de dar vida a la afligida Fanny Brawne, cuya profunda, sentida y apasionada visión del amor inunda completamente la historia, de tal forma que casi abandona la existencia de Keats a un plano accesorio. La actuación de Ben Whishaw ("El perfume", "Retorno a Brideshead"...), en el papel del poeta, resulta mucho más contenida y fría que la de su compañera de reparto, algo que desentona en parte con los afectos que requiere la narración. No obstante, ambos consiguen un equilibrio preciso y conveniente para no almibarar en exceso. Como contrapunto a los dos personajes principales aparece la figura del Sr. Brown, amigo de Keats, personaje interpretado por el americano Paul Schneider ("El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford", "Berlin Calling"...), quien consigue crear la nota discordante de todo ritmo poético al mostrarse áspero y destemplado, pero que pondera irremediablemente el universo bucólico de los enamorados.
Resumiendo...
"Bright Star" no deslumbrará, precisamente, por resultar un film fácilmente asumible. Al igual que la literatura clásica, que precisa de tiempo, paciencia y entrega, Jane Campion nos solicitará un pequeño espacio de atención más allá de nuestra precocinada y dinámica existencia. Demandará, además, la utilización de nuestros sentidos, plenamente, para oir, ver y sentir a contrapelo todas y cada una de sus emociones. Entregados a la propuesta gozaremos de una película dramática y contenida, singularmente hermosa, que rebusca en la sensibilidad y regala una sublime belleza visual, destinada, especialmente, a los seguidores de la literatura del Romanticismo, a los conocedores de la obra de Keats o, sencillamente, a los incondicionales de la poesía.
Peca, quizá, en el ritmo y definición de su prólogo, lo que parece lastrarla para el resto del metraje, aunque lo compensa con un proceso argumental correcto, alejándose de la inconsistencia y la previsibilidad.
Aquí tienes su página oficial.
DIRECTOR/A: Jane Campion
REPARTO: Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider, Kerry Fox...













Preciosa película, me encantó, y magnífica reseña.